La doctora corazón responde

viernes, 29 de febrero de 2008

La doctora corazón responde
corresponsal: la chunchis en la olla

En días pasados una admiradora de este fracasado blog escribió:
Querida doctora corazón. Hace poco cambié de ciudad de residencia. Ahora vivo en un lugar muy frío y ni el alcohol lograba calentarme. Sin embargo, la semana pasada he visto a un chico que me ha puesto cachonda al instante. Sé de las bondades del pimentón para hacer que un hombre desee mis jugosas carnes. El problema es que no recuerdo muy bien la receta del pimentón relleno que presentaste en el canal televida la semana pasada. ¿podías vos, afamada chunchurria recordármela? Hacedlo por una ferviente admiradora aprendiz de cocina (al menos he estado haciendo el esfuerzo).
Esperando tu respuesta,
Lila*

*(la segunda letra ha sido cambiada para preservar la identidad de Lala)

R/.
Hermosa doncella. Recibid mis saludos acompañados de fraternales y calurosos abrazos, gozad de la cocina y sobretodo, disfrutad la expulsión de los desechos intestinales....
Primero que todo debéis saber que el pimentón es un fruto originario de América, al parecer llevado a Europa en 1493 por cristoforo colombos, más conocido en las tierras que habitáis como Cristóbal Colón, quien lo ofrendó a los llamados reyes católicos. Al parecer tuvo una rápida difusión por las tierras europeas, llegando inclusive a Hungría donde actualmente se produce y se comercializa con ahínco. Ignoro qué tanto se consume el fruto como tal, pues al parecer su uso más comercial, y no creáis que por eso es el mejor, es en polvo, el cual es conocido como páprika (palabra esdrújula, no aguda como muchos de vosotros podéis creer). Decís vos que deseáis consumir el fruto y que además habéis ya dispuesto de algunos en tu alacena. Pues bien. Poned atención por que un desliz en la preparación puede resultar catastrófico, no tanto para la salud del comensal, mas si para tu bolsillo, pues de no dar en el punto necesario te veríais en la obligación de conseguir un poco más de este rojo y alargado frutillo, que en la verdulería mas próxima al lugar en que habito, EL HIJUEPUTA USURERO ESE COBRA 800 PESOS POR UN PIMENTON!!!!... espero, hermosa damisela, entendáis y podáis disculpar mi catarsis.

Poned el pimentón a la brasa o al calor de la parrilla de la estufa. Debéis ir rotándolo para que la cocción sea uniforme. Cuando veáis que la membrana superficial o cáscara llega a tal punto de achicharronamiento que ésta se ve negra, es porque ese punto se ha cocinado. Os recomiendo que no esperéis hasta que se ponga negra para girarlo, hazlo gradualmente para que la cocción sea uniforme. Os garantizo que a medida que lo vayáis volteando el ennegrecido ira apareciendo.
Para que no sufráis quemaduras en tus delicados dedos (no vaya a ser que debáis suspender la autosatisfacción sexual cotidiana), podéis dejar enfriar el pimentón un poco antes de retirar la cascarilla chamuscada (cuidaos de pensar que me he equivocado y que he dicho mal, pues no es chambuscado, como algunos chambones creen). Después de retirarla podéis frotar con las yemas de tus dedos la suave y lubricada superficie: éste es el momento para que recordéis al mozo al que deseáis ofrecer la cena (quizás con el objetivo de cenártelo) y si lo deseáis podéis acariciar vuestras nobilísimas partes... Recordad que debéis lavar tus manos antes de proseguir con la preparación.

Ya pelado el pimentón, cortad la parte que une (o unía, para no pecar de imprecisos) al fruto con la planta. Procurad hacerlo con cuidado. Podéis usar la punta de un cuchillo, cortando circularmente. Tened cuidado de no ir a rajar el fruto por ninguno de sus lados. Si la cocción fue adecuada, al jalar este pezón verde, éste traerá consigo la parte del fruto del que están adheridas las semillas. Procurad limpiar todas las semillas, aunque no os preocupéis si algunas quedan al interior del ahora flácido, rubicundo y lubricado fruto.
Si habéis llegado con éxito hasta este punto, solo necesitáis ahora preparar el relleno.

Cocinad frijoles hasta que estén bastante blandos. Estripadlos todos como si fueran gendarmes que quisieran imponerte una letra escarlata sobre vuestros preciados pechos. Verted aceite en un recipiente tipo paila (que no me refiero al mozo que deseáis invitar a cenar, pues espero no sea un tipo bien paila...) y cuando el calor lo tenga chispoteando, poned pedacitos de cebolla (lo cual es opcional si creéis que hediondez bucal podría aquejaros) y acto seguido adicionad la masa resultante de los frijoles apachurrados. Revolved. Revolved y revolved. Entended que lo que hacéis en ese momento es fríjol refrito (refrito, aunque no tanto como quien te instruye culinariamente en este momento). En algunas ocasiones he adherido un poco de salsa de soya o salsa negra. Si no deseáis hacerlo recordad poner un poquitín de sal, pues una comida simplona podrá hacer creer que ese mismo defecto se repetirá en la cama y vuestro mozo saldrá huyendo, eso si, fijo después de haber comido todas las existencias. Cuídate de no poner salsa de soya y sal pues en este caso, quedará salado y el efecto será igualmente contraproducente. Cuando veáis que has formado una masa con los frijoles, puedes bajarlos del fuego y prepararte para rellenar el pimentón.

Por el orificio que habéis hecho en la parte superior del pimentón, comenzad a introducir el fríjol, haciendo una pequeña presión para que llegue hasta el fondo. Esta recomendación es importante inclusive después de la cena, cuando os halléis con el mozuelo: has presión para que llegue hasta el fondo. Es probable que el pimentón se te raje por uno de sus lados: no os preocupéis, termina de rellenarlo.

Debéis preparar un guacamole. Éste es fácil de lograr si poseéis un picatodo o ayudante de cocina que llaman en otros feudos. Allí mezclad el aguacate (también de origen americano al igual que los frijoles. Como puedes ver es un platillo bien sudaca, lo que podéis usar como elemento seductor si a quien deseáis conquistar tiene talante crítico, reivindica la identidad latinoamericana o es conocedor de las bondades de luchar por la amada libertad). Os decía que mezcláis el aguacate, un pedacito de cebolla, cilantro, limón y sal. Accionad el aparatejo éste y tendrás una salsa suave, consistente y deliciosa. En algunos villorrios le añaden un poquitín de mayonesa para dar más suavidad y textura, sin embrago, no suelo recomendarlo mucho. vos sabréis.

Háyase rajado el pimentón o no, verted el guacamole sobre él en sentido longitudinal (de una punta a la otra). En caso de que hayáis sufrido el rajamiento del pimentón verted el guacamole sobre la parte afectada para que así la cubráis y el comensal ni se enterará de tal accidente. Podéis acompañarlo con unos pequeñitos patacones. Hacedlos con banano verde y os llevarás una gratísima sorpresa.
Algunos os podrán objetar que el pimentón es muy pesado para el colon. Todo parece indicar que es la cáscara quien produce malestares en las tripas. Así que no os preocupéis que vos sabéis que ésta ya no existe en tan exquisita preparación.
Buen provecho, de la boca a la barriga, pasando por el pecho.

Una sugerencia: cuidad que el invitado no sepa que la receta implica machacar los frijoles, pues podría malinterpretaros y llegar a la cita con un pote de vaselina, y ya sabes que es de mal gusto no consumir lo que el invitado lleva a la cena....

Y no os preocupéis si en medio del coito se te sale un pedo oloroso,
pues el culo también derecho tiene,
de exclamar por el gozo
que da fornicar con un buen mozo...




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