Libertad a unos cuantos pasos.
por: hecatombe.
Da diecisiete pasos. Posa como si estuviera distraído tratando de disimular la ansiedad. Cabeza girando a la derecha, cabeza girando a la izquierda, cabeza con la mirada al frente. El semáforo cambia a rojo; los carros se detienen. De nuevo otros diecisiete pasos. Ya no gira su cabeza hacia ningún lado. Inspiración profunda, de esas que hinchan el pecho y no la barriga. La mano derecha acercándose desde fuera hacia la cintura en un movimiento similar al que se hace para rascarse el ombligo o para revolcarse el colgajo con el fin de acomodarlo. Solo que la mano esta vez no rasca ni revuelca: aprieta y desenfunda. La cabeza deja que actúe su parte frontal: ¡tas! un frentazo ni el hijueputa. La mano derecha deja que actúe su segundo dedo -el índice- flexionándose dos veces en un segundo: TAS TAS ¡que atronadas tan hijueputas! Otra flexión del índice. ¡Tas! Ese si justo en la propia sien.
Algo le había oído decir alguna vez. No sé si fue mientras detonábamos una carga o compartíamos humos y alcoholes... El hecho es que él sabia que iba a terminar pegándose un tiro, por lo que creía que lo mejor antes de hacerlo era llevarse al menos un policía.
Y logro dos.
Algo le había oído decir alguna vez. No sé si fue mientras detonábamos una carga o compartíamos humos y alcoholes... El hecho es que él sabia que iba a terminar pegándose un tiro, por lo que creía que lo mejor antes de hacerlo era llevarse al menos un policía.
Y logro dos.
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